19 abr. 2010

Pierre Reverdy

Pierre Reverdy, Fuentes del viento, 1929, hay poco traducido. Libro de poemas para coger de vez en cuando. La vida se enreda en el lenguaje. La importancia de la mirada, detenida en un gesto, cualquier roce, sucesivas imágenes, rumores, ese color que gira a sombra... La mirada, atrapada por el mundo, se revuelve y bracea queriendo soltarse. El poema nace ahí, en esa tensión. El yo se incorpora al mundo y se aquieta. O bien justo al revés, el mundo se incorpora al yo y se agita un instante. Entre ambos lados, el espejo es poema.


Camino sinuoso


Hay un terrible gris de polvo en el tiempo
Un viento del sur con poderosas alas
Los ecos sordos del agua en la tarde que zozobra
Y en la noche mojada que brotó del torbellino
voces rugosas que se quejan
Un sabor de ceniza en la lengua
Un ruido de órgano por los senderos
La nave del corazón que se tambalea
Todos los desastres del oficio

Cuando los fuegos del desierto se apagan uno a uno
Cuando los ojos están empapados como briznas de hierba
Cuando el rocío desliza los pies desnudos sobre las hojas
La mañana apenas nacida
Hay alguien que busca
Una dirección perdida en el camino oculto
Los astros pulidos y las flores ruedan
Por las ramas quebradas
Y el arroyo oscuro seca sus labios inertes levemente
entreabiertos
Cuando el paso del caminante sobre la esfera que cuenta
ajusta el movimiento y empuja el horizonte
Todos los gritos han pasado todos los tiempos se reencuentras
Y me dirijo al cielo los ojos hacia los rayos
Hay ruido para nada y nombres en mi cabeza
Rostros vivos
Todo lo que le ha ocurrido al mundo
Y esta fiesta
Donde perdí mi tiempo




Pierre Reverdy, Fuentes del viento, Ed. La poesía señor hidalgo, 2006