21 may. 2010

Encuentro

Avanza tú mi semejante En sueños lo he visto Se acercaba a la arcilla De azul Alentaba en mi un tintineo triste Ese día regresaban pálidas al grito de las ultimas linternas las visitas Acompañamos este desierto hasta una noche Las estrellas se empujan en el frío Del ardor de la luz hemos dispersado sus manantiales para que la meseta se cubra de canto


Hacia
qué duna
mi guía nos remontamos


para descubrir el silencio entre los jardines de los muertos Haz que fluya el Salsabil de tus manos Ahueca la flor de la creación El lamento de los navegantes me atraviesa de orilla a orilla


Es esa acaso
mi familia
recordándome
el resplandor de los exilios

El colorido
de los guijarros
recupera
su soledad


La sangre de la voluntad conduce su infinito


Va salmodiando su hierba
el río
de la tarde



Mohammed Bennís, El don del vacío, Ediciones del Oriente y del mediterráneo



¿Está aquí la carne del mundo? Ni substancia, ni alma, ni espíritu, ni materia. Asombro, expectación, silencio. ¿Qué encuentro?