19 sept. 2010

Poética,

A ninguna ribera dedicado, a ninguna página confiado el puro cebo de ese canto...

Otros se apoderan en los templos del cuerno pintado de los altares:

!mi gloria está en las arenas! !Mi gloria está en las arenas!... Y no es errar, Oh, peregrino,

codiciar la era más desnuda para reunir en las sirtes del exilio un gran poema hecho de nada...

!Silbad, oh frondas por el mundo, cantad, oh conchas en las aguas!

He construido sobre el abismo y la bruma y el vapor de las arenas. Me acostaré en las cisternas y los navíos huecos,

en todo lugar vano y marchito donde yace el gusto de la grandeza...

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Las manos más desnudas que en mi nacimiento y el labio más libre, puesto el oído contra esos corales donde yace la queja de otra edad,

Aquí estoy, restituido a mi ribera natal... Sólo hay historia del alma, sólo hay bienestar del alma.

Con el aquenio, el anofeles, con los rastrojos y las arenas, con las cosas más frágiles, con las cosas más vanas, la simple cosa, esta simple cosa, esta simple cosa de estar aquí, en el fluir del día...

Exilio, Saint John Perse