9 ene. 2011

Poemas de Pierre Reverdy, según Octavio Paz


Aunque Reverdy es poco leído ahora, incluso en su tierra, es un poeta secreto que tiene lectores también secretos. Soy uno de ellos y con mis traducciones quisiera, sin disiparlo, extender ese secreto, compartirlo.

La figura de Reverdy es inseparable del movimiento cubista…Entre los poetas de esa época, fue el que estuvo más cerca de es tendencia, sin excluir al mismo Apollinaire. Sus poemas son estrictas composiciones en las que cada frase es una línea que converge con las otras para construir la totalidad de un objeto, su cara visible tanto como la invisible. Cubismo: objetividad y esencialidad. Ahora bien, el cuadro cubista es una estructura visual de relaciones espaciales; el poema de Reverdy es una organización verbal de relaciones temporales. Cada poema está concebido como un objeto, pero ese objeto no tiene cuerpo: es un instante, un fragmento de tiempo. El elemento temporal acerca la poesía de Reverdy al arte de otros poetas y pintores que buscaron en lo cotidiano lo insólito y aún lo sobrenatural. El tiempo es lo que vuelve singular –problemático o abismal- al espacio. La hendidura del tiempo en el espacio: boca de sombras.

En el poema de Apollinaire el tiempo transcurre, está en marcha; en el de Reverdy está fijo, inmovilizado: es una relación que une a dos o más realidades. La imagen poética, dijo alguna vez, es una relación y la imagen será tanto más justa y poderosa cuanto más alejadas entre sí estén esas realidades. Imagen: puente –pero puente temporal- entre una orilla y otra. El tiempo es la corriente que comunica una cosa con otra y a todas con el hombre. Percepción, concepción, figuración del objeto: por tiempo y en el tiempo sentimos, comprendemos e imaginamos a todas esas realidades que componen la realidad. El proceso es instantáneo: poema/flash que penetra en el corazón del tiempo por una fracción de segundo. Esa fracción de segundo es una cápsula de realidades que, al abrirse, se dispersan sobre el papel en una configuración de signos. Ahora que es la configuración del inacabamiento, aunque no le falte nada, porque muestra espacios en blanco, zonas nulas, hoyos, huecos, sombras. La elocuencia del poeta es su reticencia y el lector de Reverdy debe aprender a leer las pausas y los silencios.

…el francés fue un poeta del objeto interior y en su mundo, más intenso que extenso, las eternidades se llaman instantes y el infinito es una mancha de tinta vista a la luz de una lámpara.

Octavio Paz.

AIRE


Olvido

puerta cerrada

Sobre la tierra inclinada

Tiembla un árbol

Y solo

Canta un pájaro

Sobre el tejado

No hay más luz

Que el sol

Y los signos que hacen tus dedos


NACIMIENTO Y TEMPESTAD


Toda la faz redonda

En el confín sombrío del cielo

La espada

el mapamundi

bajo las cortinas del aire

Párpados más densos

En el cuarto al revés

Una nube se desmorona

La noche sale de un relámpago


SECRETO


Campana vacía

Pájaros muertos

En la casa donde todo se adormece

Las nueve

La tierra se queda inmóvil

Se diría que alguien suspira

Los árboles parecen sonreír

El agua tiembla en la punta de cada hoja

Una nube atraviesa la noche

Frente a la puerta canta un hombre

La ventana se abre sin ruido


PASILLO


Somos dos

En la misma línea donde todo se alinea

En los meandros de la noche

Hay una palabra en medio

Dos bocas que no se ven

Un ruido de pasos

Un cuerpo ligero se desliza hacia el otro

La puerta tiembla

Pasa una mano

Uno quisiera abrir

El rayo claro erguido

Allí frente a mí

Y lo que nos separa es el fuego

En la sombra donde tu perfil se pierde

Un minuto sin respirar

Al pasar tu aliento me ha quemado


SOBRE EL TALUD


El anochecer cierra una puerta

Estamos al borde del camino

En la sombra

cerca de un arroyo

donde todo confluye

Si hay todavía una luz

La línea marcha al infinito

El agua sube como polvo

El silencio cierra la noche


SALIDA


El horizonte se inclina

Los días son más largos

Viaje

Un corazón salta en una jaula

Un pájaro canta

Va a morir

Va a abrirse otra puerta

En el fondo del pasillo

Donde se enciende

Una estrella

Una mujer morena

La linterna del tren que arranca


MAÑANA


La fuente fluye en la plaza del puerto de verano

A través del agua brilla el sol sin arrugas

El murmullo de las voces se aleja más y más

Quedan todavía unos cuantos pedazos frescos

Yo escucho el ruido

Pero ellas ¿ adónde se han ido

Dónde están sus cestos floridos?

Los muros limitaban la profundidad del gentío

Y el viento dispersó las cabezas parleras

Las voces se han quedado más o menos iguales

Las palabras se posan en mis orejas

El menor grito las hace volar


TAL VEZ NADIE


La copa se redondea

Sol que nos alumbra

El cielo se entreabre

En un rincón del horizonte

Al caer las hojas hacen temblar la tierra

Y el viento que vagabundea alrededor de la casa habla

Alguien venía

Quizá por atrás

La noche formaba el fondo

Y uno se regresaba

Los árboles simulaban un canto

Una plegaria

Se tenía miedo a ser sorprendido

En el camino las sombras se doblaban

No se sabía qué pasaba

Tal vez no había nadie


Artículo y traducción: Octavio Paz, El signo y el garabato, Seix Barral, 1991