15 jun. 2014

¿Será aquí?

Durante mucho tiempo, he buscado debajo del pensamiento con la escritura.  Pero únicamente encontré nuevos pensamientos, puede que algún raro silencio alguna vez… entre dos palabras… ¿recuerdas?... en el valle de los avasallados, poco que se pueda dejar en unas manos abiertas. Aunque hay algo que siempre se agradece, llega el momento en que  habría que intentar permanecer callado si no aprieta nada urgente, por decirlo de manera suave. No obstante, he querido aún escribir algo esta tarde, y he querido escribirte, casi como alejándome, no sé bien. Debajo del pensamiento, ha pasado fugazmente mientras caminaba otro pensamiento, pero por esta vez permíteme volar. Esta vez es mágico. Por lo tanto,  sumamente escurridizo.  Podré indicar quizás vagamente por dónde cruzaba el dudoso pájaro, y será tu tarea esa atención que se para a ratos, por si acaso, y escucha y se pregunta recostada en cualquier sitio, porque hace falta a veces apoyarse donde sea, ¿será aquí?

Será tu tarea ese soltar un instante todo lo que pesa en este mundo, sí, soltar cuando pesa tanto y va a dar igual que ruede todo lo que tenga que rodar, y mirar durante la ligereza, dentro de ese alivio momentáneo, ¿será aquí? Recogerlo todo si es que hace falta, que a veces no, o lo que quede, o lo que parezca conveniente, y seguir, aunque siempre se puede volver a soltar nuevamente,  eso es, seguir como sea pero con un poco de atención a esa cosa tan sencilla de escuchar dentro de cualquier pregunta, da igual, yo te traigo esta que podría valer ¿será aquí?

Y no esperar respuesta. Justo de eso se trata. Y entonces cuando has aprendido a no esperar respuesta, alargar la misma pregunta sin mucha seriedad, con esa cosa leve, casi infantil del asombro, ¿será aquí? Habrá que ir posando la atención, el frágil pájaro de la atención, en eso que se queda vacío después de la pregunta ¿será aquí? Ese vacío. Ese es el momento, es como despertarlo dentro de un olor fresco que se recuerda de las mañanas antiguas, algo limpio,  ¿será aquí?

Da igual, ¿te das cuenta de que da igual? ¿Quién ha venido aquí a decir qué pensamientos son válidos  y qué nos puede sostener y qué no?  Quizás no tenga forma, tampoco la necesita.  Es un destello, apenas un trocito de calor tuyo, o de calor de algo.  ¿Será aquí? …y quedarte ahí en el filo, en ese abismo que precede a las respuestas. Y no dejar de escuchar, nunca dejar de escuchar a través de todos los ruidos de este mundo, reconociendo ese espacio necesario de silencio que relumbra no sé cómo, escuchar por todo lo largo de la respiración, cuidadosamente escuchar.

Será algo muy sencillo, casi humo, casi nube,  y tendrás que ser casi niña, para quitarle a la realidad toda esa consistencia que alguna vez nos empeñamos entre todos en enseñarte.  Será humo,  será nube, y parece magia, parece sueño. Porque algún día tendríamos que darnos cuenta de que la realidad es tan poco consistente como cualquier pensamiento. Será magia. Y será toda la tarea que nos quede por delante para mucho tiempo. Por ahora, así, frágiles en lo escurridizo,  podría valernos una sola pregunta ¿será así? y marcar con el dedo húmedo en el aire un camino para el corazón, para lo escondido del corazón. Y respirar más despacio un par de minutos, y apenas empezar a sonreír sin motivo, no mucho más que empezar a sonreír y eso será entonces como teclear la contraseña, o extender un buen deseo fugazmente y en secreto, en el corazón y en secreto, o compartir la luz de la tarde, por el simple gozo de dar algo, de darle una oportunidad a otras maneras, o dar tres pasos más lentos de lo normal, y sentir el peso, y soltarlo, por el simple gozo de darnos otra oportunidad y otras maneras.  ¿Será aquí? Es de esas cosas que se saben, no hay duda. Lo sabes. Es bueno para ti, y lo puedes entregar donde quieras. Realmente, hace bien.