7 feb. 2016

SOLTAR

Leo este párrafo en el útimo libro de Chantal Maillard, La mujer de pie:

"Un paraiso soñado es un hilo que se agarra. Creer nos impide soltarlo. La paz es sin imágenes. Descreed. Soltad los hilos, la querencia, el ansia. Abrid la boca. Soltad. Demasiado tiempo apretando los dientes."

Y entonces me atrevo a recordar este otro texto que tenía escrito yo hace algún tiempo:

Justo antes de la noche, sin acabarse la tarde, dentro de la imprecisión, absorto en la ambigüedad, en la falta de certeza, ausencia de bordes, ni día ni noche, solamente duda, cayendo penumbra como agua, duda por todo el cuerpo, cayendo el cuerpo en cada miembro, cada fibra borrándose hacia abajo, hecha sombra, derramada en este aire sin aire, sin suelo. Caer, sin hojas, solamente caer hacia dentro, desde dentro, soltar, solamente soltar en cada milímetro del cuerpo su diminuta garra, minuciosamente, con atención soltar el cuerpo, el miedo, cada pensamiento ya caerá después, qué perder, sin tarde, sin noche, sin certeza, sin bordes que pertenezcan a quién pertenecer. Sólo penumbra y duda, esta bendita duda, larga, extensa, de apenas existir, sin tarde, sin noche, sin necesidad, sin obligación, sin destino.