Raíz del júbilo


Esta vereda que hay junto a casa y que atraviesa las encinas, algunas tardes, vaya, a veces, parece que pierde sus bordes y uno no sabe durante unos instantes a dónde conduce ni a qué tiempo. Delicioso extravío. Hay un atajo en el mirar que permite por momentos ignorar los nombres, o si se prefiere, los límites. Era algo así aquello de callar en la mirada, pienso ahora, y no se llega a romper el hilo, pero ya se intuye, sí, lo que es estar yendo hacia ningún lugar. Exactamente como el mero vivir. Su grandeza, su alivio. No se llega a romper el hilo, pero ya se intuye, sí, lo bien que hace soltar un poco, así, por solamente soltar, pero quizá lo que más alivia es cuando la necesidad afloja su presión, sus ganas de destino, su afán de responder a unas expectativas.. qué necesidad hay de llegar a qué lugar?

Exactamente como el mero vivir... eso parece al menos, o sea, la delicia del camino, su lentitud de a ratos, cada recodo imprevisible, la frondosidad, toda la luz y toda la penumbra, el valle entre dos fechas que alguien recuerda casualmente, dos fechas, a veces, que alguien olvidó, y el río, la mansedumbre del rumor... solo palabras, esto son solamente palabras, en busca, quizá, del rumor...

… había un lugar, paris, texas... y un hombre caminando, sin destino, sin memoria... paris texas... de pronto, paris.... y hacer una breve pausa ….texas.... más que un lugar parece entonces un aroma, el resto de un sueño... un jirón de niebla, un buen sitio para pararse, eso parece, por si acaso el rumor... y escuchar, sin esperar nada, escuchar por si acaso ahí nace el rumor... qué nace en el vivir sin lugar?

Hace poco he recordado cierto lugar de la mitología familiar... el menchón bajo... y cerca vallequemado, lugares extraviados en la memoria, extraviados de la vida, casi también poco más que un aroma, un jirón de la niebla del sueño... de lo que alguien alguna vez soñó, quizá en secreto, quién sabe los sueños de cada cual, cuando el tiempo ya se ha hundido... Ana, la abuela, adquirió un lugar... en vallequemado...  cerca del menchón bajo... los contornos son imprecisos, ya no hay recuerdo, pero nunca ella pudo irse allí, aquel lugar se quedó fuera, en las afueras... de su vida, o acaso fue ella la que siempre vivió en las afueras, en las casas y las tierras de otros... qué queda del sueño cuando el tiempo ya se ha hundido... qué queda más allá del rumor... este rumor de las palabras que te digo... este rumor que nace del vivir sin lugar, de la memoria extraviada, de la alegría nunca dicha, de la inmensa alegría que cada uno guarda para cada otro, y que parece que a veces nunca te hubieran dicho, que parece que cuesta a veces decir, cuando sólo es tirar del hilo, lo que nace del sueño secreto, lo que se atesora dentro y a veces nunca ha sido expresado, ese rumor que nace dentro,  de mirar dentro la inabarcable extensión a la que pertenecemos, eso ya acaso lugar,  inabarcable lugar el que ellos nos ofrecieron, el vivir, el mero vivir, para habitar a nuestra manera, dentro y en las afueras, tambien en las afueras, en las tierras y en las casas de otros, como se vaya pudiendo, ese rumor... ese lugar... raíz del júbilo o nacimiento... O nacimiento de la alegría.


La imagen pertenece a la película Paris Texas, de Wim Wenders